POEMAS DE NATASHA TINIACOS
Monólogo Interior de un hidratante
Ni el perro que diariamente se inclina
sobre mi costado frío, se molesta
en olerme cuando inundo la calle.
Los carros no se detienen,
no les inmuta el flujo de la cosa ésta
que sueña con la piel y la sustancia.
Pierdo la confianza física,
la frondosidad de mi ser metálico
y me diluyo,
me desahogo
enviudando la acera,
pues nadie se acerca, en fin,
a consolar mi llanto
que es como todos los llantos:
torrente contra el fuego.
Un sombrero se rinde al fondo del armario
Hasta aquí he llegado,
hasta el lento adiós que pronuncian tus canas
y a pesar de que seas el mundo
al que aprendí a acoplarme
es tiempo de destrabarme
de tu frente salina.
Juro guardar tus malos pensamientos
porque no fuiste un hombre con sombrero
sino un hogar con ático
y al declarar así mi rebeldía
dejo tu calva con total incuria
para que aprendas a convivir contigo.
Hasta aquí, humanidad, he llegado
porque no hay libre alguna
que pueda delatarnos como no hay pensador sin habitáculo
para su ruido.
Barrendero en el mundo
Habituado a lo fractal,
al escombro, al susurro,
el barrendero acata su destino
desliza su escoba, escudriña
tesoros en desuso entre las grietas.
Colecciona gaviotas sin rumbo,
suspiros de laderas,
miradas de autostop,
pañuelos mojados.
Tiene el corazón de una virgen,
conoce el apetito de los nómadas
y el ritmo incontenible del desgaste
pero al voltear y ver la calle
sin alcanzar el último kilómetro
acaba el júbilo y comienza su tragedia
como un nuevo Sísifo, Eurídice o Kirilow
que despierta de su labor inútil.




Carlos Rodriguez dijo
me gustaron y me sirvieron los poemasss.......... los poemas los use para la clase de castellano xq la profe me mando a buscar unos poemas... mill gracias.....!!!!!::::XXDDD
22 Octubre 2009 | 10:45 PM